Títulos de Graciela De Oliveira
Jerarquías de intimidad.
En la condición existencial de Ser, Solos y Sujetos, LGP comparte sus pensamientos acerca de su propia experiencia en la materia de relacionarse con otro y su impacto en los planos íntimos, en los escenarios de la imaginación para recrear el pasado, que a su vez va construyendo una jerarquía de aprehensión de esa realidad para nuestra propia ganancia, y que él la convierte en este canto para compartir con otros, resultando en imágenes de la reminiscencia emocional, que hacen sentido sobre todo ante quienes logran verse a sí mismos en sus relaciones.
Este proyecto tiene su inicio con la serie “maquillando la angustia”, donde valiéndose de diversos personajes sobre pasteles de bodas, LGP construye una suerte de juego simbólico en los que una persona, una pareja o un grupo deja traslucir su angustia vestida de fiesta, nos enfrenta a los mandatos sociales que nuestra cultura exige y las contradicciones que sutilmente van llenado nuestro mudo escenario interior.
Luego la serie “volver a pasar por el corazón” donde se produce un reconocimiento de los afectos, una tarea de campaña del plano real en el que se mueve, por el que camina a diario el fotógrafo como persona, como ser-sujeto a otros, que para asirse de algo genuino mira a quienes exalta en sus sentimientos antes de mirarse adentro el ser-solo. Y así producir un giro en su producción artística sin perderse.
Con “Jerarquías de intimidad” el giro se concreta. Las imágenes mostradas pueden contener personas o los espacios tras su ausencia, transformados en paisajes u objetos de la memoria del otro en la tragicomedia personal del que las piensa. La abstracción del solitario inconforme que se inventa compañeros, la compañía constante es la asociación libre en su imaginación, el diálogo interno, persistente compañero de la soledad ya imposible.
Los momentos solos o con otros vuelven para hacernos compañía, qué hacer con ello es la elección que el sujeto hace valiéndose de su experiencia, de su moral, y ante todo de su auto-conocimiento. LGP eligió tomarlos para hacer de ello pensamientos para compartir, ambientaciones cargadas de misterio y tensión, de canto quebrantado como en las óperas, ahí su lirismo, no juzga a sus personajes, ni concluye con determinaciones sobre las relaciones, sino como meditación abierta para compartir su fragilidad de Ser.
Con una conciente voluntad de ataviarlas como las representaciones místicas que vemos en los grandes museos, usa las láminas de oro para conservar los sedimentos que la memoria tiene de la experiencia religiosa, tanto de la infancia como de la historia cultural de la que venimos. Los antiguos retablos de madera y oro, ahora retablos modernos de oro y resina, las primeras representaciones mentales de Dios-hombre en la misma jerarquía de todo lo que nos es incomprensible, nos llena de angustia pero también nos completa. Esta deliberación por mostrar sin concluir tiene intención de ser reforzada con la elección de los títulos de las obras, una evocación fuera de ellas hacia la intimidad del espectador, quien ingresa a la composición con los ojos para luego acceder a las habitaciones de su propia memoria del otro, los recuerdos de sus relaciones, las figuras y sus vacíos.
LGP en este proyecto construye representaciones de su experiencia personal-emocional enlazándolas a los mitos que nuestra sociedad ha elaborado sobre ellas.
Graciela De Oliveira